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Asamblea Nacional. ¿Destrucción o cambio?

Actualizado: 3 sept 2025


La Asamblea Nacional de Venezuela representa al Poder Legislativo, según el artículo 186 de la Constitución: "La Asamblea Nacional está integrada por diputados y diputadas elegidos o elegidas en cada entidad federal por votación universal, directa, personalizada y secreta con representación proporcional, según una base poblacional del uno coma uno por ciento de la población total del país...".


El Poder Legislativo representa el único y legítimo poder electo por los ciudadanos, es la expresión política de los venezolanos. Sin embargo, desde que llegó el chavismo al poder, el Contrato Social está roto, porque la esencia del parlamento fue desvirtuada con el populismo y autoritarismo. La Asamblea dejó de ser la casa de las leyes, a convertirse en el circo político del país.


La palabra Parlamento apunta al "Órgano político encargado de elaborar, reformar y aprobar las leyes, constituido por una o dos cámaras, cuyos miembros son elegidos por los ciudadanos con derecho a voto, y que está regulado, generalmente, por la Constitución".


Su principal función es crear o modificar leyes para el bien común, para garantizar el funcionamiento del Estado. En el caso de Venezuela, esa función se perdió hace tiempo porque el sistema jurídico no garantiza las condiciones mínimas de seguridad a los ciudadanos.


La Asamblea Nacional está tomada por el chavismo, no hay otras voces y hoy representa la máxima acumulación de poder por parte de Nicolás Maduro. Junto a la Asamblea Nacional Constituyente, destruyeron la poca institucionalidad que quedaba en el país. ¿Qué representa la nueva Asamblea Nacional electa el 6 de diciembre? ¿Destrucción o cambio?.


Del Congreso a la Asamblea


La Constitución de Venezuela de 1961, establecía que el Poder Legislativo estaba representado por el Congreso de la República, conformado por dos cámaras: Diputados y Senadores. La distribución de Parlamento fue tomado del modelo clásico de Democracia, donde el Congreso tiene dos cámaras como es el caso de Estados Unidos de América o las democracias latinoamericanas. La función de la cámara de diputados era discutir las leyes y el Senado, se encargaba de aprobar y tomar la decisión.


Sin embargo, esta concepción de Parlamento fue criticada con la llegada de Hugo Chávez, y se sometió a discusión en el proceso de Asamblea Nacional Constituyente de 1999. Finalmente, se estableció que la figura de Congreso estaba extinta y el Parlamento estaría compuesto por una sola cámara (unicameral) , que conformaba a la Asamblea Nacional con diputados electos por votación popular.


Desde su creación, la Asamblea Nacional de Venezuela ha sido el centro de escándalos y procesos políticos que evidencian en control político del chavismo como clase política. Se han realizado 5 elecciones y el Palacio Legislativo ha sido escenario de discusiones, golpes, debates y aprobación de leyes o reglamentos que han desarticulado al Estado.


Desde el año 2000 hasta el 2015, estuvo controlada por el chavismo y marcó el destino del país, porque la Asamblea le otorgó poderes extraordinarios a Chávez y Maduro, con el objetivo tener mayor control y consolidar los Años de chavismo. La revolución del cambio y destrucción. La oposición no pudo controlar el Parlamento y todos los poderes estaban en manos del chavismo.


El poder tomado por la oposición


El panorama cambió cuando la oposición en el año 2015, ganó las elecciones parlamentarias y por primera vez, logró tener un Poder Público que presionará al chavismo. En este proceso electoral, más de 7 millones de electores votaron por los diputados de la Mesa de la Unidad Democrática, convirtiendo a los partidos políticos de oposición como la mayor fuerza política dentro del Parlamento venezolano.


Sin embargo, una impugnación aceptada por el Tribunal Supremo de Justicia, ordenó la "suspensión" de los actos de totalización de votos y proclamación de resultados de la elección parlamentaria en todos los circuitos del estado Amazonas. Esta sentencia tenía como objetivo, quitarle la mayoría calificada a la oposición y entrampar al Parlamento en un proceso judicial- administrativo sin argumentos. Porque hasta la fecha, no se conoce sentencia firme o pruebas de fraude en ese proceso electoral.


El chavismo se apoyó del Poder Judicial, controlado por funcionarios partidarios del gobierno, para aplastar y acorralar a la Asamblea Nacional con argumentos jurídicos sin base. Fue una movida política con una careta jurídica, demostrando la destrucción y separación de los Poderes Públicos en Venezuela. Sin embargo, los diputados electos por Amazonas continuaron asistiendo a las sesiones, hasta que el año 2016 una sentencia del TSJ, declara a la Asamblea Nacional en desacato y pretendió ejercer sus funciones, pero esta acción llevó a la oposición y a los ciudadanos a protestar en las calles.


La oposición intentó darle vida al Parlamento, abriendo las discusiones y la contraloría a funcionarios del gobierno acusados por corrupción. La idea era rescatar el poder y la institucionalidad de la Asamblea Nacional, pero poco a poco esto se fue perdiendo porque los diputados fueron perseguidos, detenidos y acusados por el chavismo. La fuerza parlamentaria del 2015 se desvaneció, una vez culminadas las protestas y el proceso de negociación entre chavismo y oposición.


El último intento de la Asamblea Nacional en recuperar su poder, fue en el año 2019, cuando tomando el argumento de vacío de poder, el presidente del Parlamento tomaría las funciones de Presidente interino del país. En ese momento, la figura de Juan Guaidó, aparece en el escenario político y es reconocido por más de 60 países como presidente legítimo. Esta estrategia aumentó la presión internacional en contra de Maduro, pero el chavismo aumentó sus cuotas y la fuerza opositora se fue desvaneciendo.


Una oposición dividida, acusada de corrupción y con partidos políticos tomados por el chavismo, es el panorama actual. La oposición cometió aciertos en su período parlamentario, porque llenó de esperanzas a los ciudadanos y demostró que unida sí podrían vencer al chavismo en procesos electorales. Pero esa esperanza, fue un arma de doble filo, que a mi juicio ha sido el principal error de la oposición venezolana, crear expectativas que no puedes cumplir porque si los objetivos no se logran la frustración colectiva aumenta y la esperanza se convierte en desesperanza.


Elecciones parlamentarias ilegítimas


El mandato de la Asamblea Nacional con mayoría opositora, caducaba este año 2021, y el chavismo llamó a elecciones parlamentarias en plena Pandemia del COVID-19. Pero la esencia de este proceso electoral fue ilegítima porque las garantías electorales no eran confiables, y la oposición no aceptó estas reglas de juego. El Consejo Nacional Electoral, de mayoría oficialista, generó desconfianza al proceso y la mancha de unas elecciones fraudulentas como las del año 2017, donde se instaló la Asamblea Nacional Constituyente.


El 6 de diciembre se llevaron a cabo las elecciones parlamentarias, donde el chavismo fue solo como fuerza y "ganó" todos los curules de la Asamblea Nacional. Pero el proceso no fue reconocido por la comunidad internacional y la abstención fue el factor común entre los ciudadanos. Una elección se gana si tienes a un contendiente, pero al no existir, se convierte en un plebiscito que tiene como objetivo afianzar las cuotas del poder de un partido o fuerza.


La Asamblea Nacional está sumergida en un debate entre legalidad y legitimidad. Aplicando los conceptos, la nueva Asamblea es ilegal e ilegítima, porque el proceso electoral no cumplió con las condiciones de igualdad y libertad de elección. Pero en política, el ejercicio de poder es quién define la legalidad y legitimidad, porque es gobierno quién ejerce el poder y control del Estado.


El gran reto de la oposición es articular sus fuerzas, trazar una ruta clara sin altas expectativas y no caer en la trampa de jugar a tener dualidad de poder. Porque el Estado venezolano está inmerso en una dualidad de poderes, con dos Asambleas, Presidentes y Tribunal Supremo, pero son los venezolanos quiénes siguen viviendo y afrontando la crisis.


Es responsabilidad de los líderes opositores, asumir el compromiso y liderazgo, porque ya los ciudadanos hicieron lo estaba en sus manos al salir a protestar y sufrir las consecuencias de salir del país en búsqueda de mejores oportunidades. No habrá Mesías ni intervenciones extranjeras, la solución es política e interna, y es la premisa que la oposición tiene que defender, abriendo el debate pero sin quedarse con los brazos cruzados.


La Asamblea Nacional está destruida, desde cualquier perspectiva, porque perdió su esencia y dejó de ser la "Casa del pueblo" o el "Palacio de la ley", para convertirse en un espacio para el autoritarismo y destrucción del Estado.

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