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Mi sueño de ser Politólogo

Actualizado: 20 sept 2025



Las ciencias políticas son una profesión maravillosa que atrapa y apasiona a quienes somos profesionales en el área. Pero en ese camino para convertirnos en politólogos, suceden muchas cosas y la principal es romper con las barreras mentales de las personas. El primer choque es cuando decidimos estudiar la carrera y entrar a la Universidad para formarnos como profesionales del área. Lo primero que ocurre al iniciar la carrera son los clichés o estereotipos existentes, las personas te preguntan  ¿eres político?, ¿eres militante de un partido o trabajas con un político?, ¿qué se estudia en esa carrera, sí los políticos son corruptos?, ¿para qué vas a estudiar la política, sí con eso no ganarás dinero?


En mi caso particular, yo decidí estudiar Ciencias Políticas al graduarme del bachillerato, aunque debo confesar que no era mi primera opción. Yo quería ser médico porque mis  padres deseaban que estudiara esa carrera, es por esto que todas mis opciones de carrera estaban enmarcadas en el área de salud.


Al no quedar en Medicina, se me abrió la puerta de realizar el curso de inducción para ingresar en Farmacia (mi pensado era estudiar un año y luego cambiarme a Medicina). Esta experiencia fue un golpe entre el liceo y la universidad porque no paraba de estudiar y la exigencia era increíble, estudiaba muchas horas al día pero mi habilidad con los números era terrible. En Farmacia descubrí que el área científica no era para mi.


En ese proceso de descubrir qué quería estudiar y ser en la vida, mi meta principal era estudiar en la Universidad Central de Venezuela, ese era mi sueño y sabía que cualquier carrera que escogiera sería en esa casa de estudios. No presenté pruebas de admisión en otras Universidades, solo en la UCV porque quería ser ucevista desde los 15 años. Mis padres y amigos me decían, "tu estas loco porque solo presentar en la UCV y no tener más opciones es muy arriesgado y "en la UCV no queda nadie".


Se preguntarán, ¿qué te llevo a presentar la prueba de Ciencias Políticas y por qué?, la respuesta es que desde 9no grado me gustó la historia y las relaciones internacionales, participaba en modelos escolares de debate y me gustaba la lectura.


No tenía idea que la política se estudiaba a nivel universitario, pero fue en una noche comparando los pensum entre Estudios Internacionales y Ciencias Políticas que me enamoré inmediatamente. Tenía mi carta debajo de la manga, la única carrera de ciencias sociales que presenté fue Ciencias Políicas y estudié tanto que leía sobre capitales mundiales, cultura general, historia universal y de Venezuela. El día que entregaron los resultados solo admitían 50 cupos en la Escuela de Estudios Políticos y Administrativos, pero yo quedé en el puesto 68, esa tarde mi decepción fue terrible porque estuve tan cerca de lograrlo.


Aunque seguía estudiando en Farmacia y estaba en la UCV, me sentía que no estaba en mi lugar. Un día sin mucho pensarlo recibí una llamada y me dijeron, estas en la lista de espera y hay cupos para ingresar en el mes de marzo. Ese día mi vida cambio y acepté inmediatamente, el día de la inscripción fue caótico porque eran los 15 años de mi hermana y estaba con una corredera que no me creía que estaba inscrito. El primer día de clases fue intimidante porque era uno de los más jóvenes del salón y estaba abrumado por la cantidad de lecturas que nos enviaban los profesores. Ya estaba en la Universidad, el nivel de exigencia es mayor y mi meta desde el primer día era ser el mejor, tener las mejores calificaciones y demostrar mis capacidades.


En el camino encontré compañeros increíbles que hasta la fecha de hoy son mis amigos, también conté con la formación de profesores estupendos que me convirtieron en el profesional que soy. El camino no fue fácil, en el 3er semestre de la carrera me sentía estancado y me pregunté ¿será que seré bueno para esto?, pero con esfuerzo y optimismo pasé esa barrera. Entre los mitos de estudiar ciencias políticas es que se va a aprender a hacer política, por eso muchos estudiantes que son líderes estudiantiles o militantes de partidos les costaba adaptarse, porque eso no es así.


La razón de deserción en los primeros semestres es que se debe leer muchísimo y es un carrera muy teórica, es por esto, que la principal piedra en el camino es la historia. Para mí no fue un problema porque me la disfrutaba y leí todo (hasta los pies de página), pero no a todos les gusta y se les complica las lecturas.


Durante la carrera me exigía todos los días pero disfrutaba de cada lectura, clase y trabajo que me tocaba hacer. Debo confesarles que era un ratón de biblioteca, siempre tenía un libro o guía en la mano, porque me encanta estudiar. Aprendí en otras experiencias como ser preparador en Técnicas de Estudio donde me reté a dar clases y revisar trabajos de otros. Pero una de las experiencias más maravillosas en mi vida universitaria fue participar en el Modelo de Organización de los Estados Americanos (MOEA), estaba en el 6to semestre cuando se me presentó la oportunidad y al entrar fue un golpe duro porque la disciplina era ir a clases los sábados, hacer potazos y recolectar dinero, entre otras actividades. Pero haber estado en el MOEA me dio la oportunidad de representar a mi amada UCV en el exterior, el primer viaje fue a Lima y luego a San Salvador.


En la carrera puedes escoger la mención en la que deseas especializarte, y al entrar yo sabía cuál era mi mención. Sin titubeos en el 7mo semestre estaba inscrito en la mención de relaciones internacionales, y no me arrepiento de haberla elegido porque me dio una visión del mundo. En los últimos semestres de la Universidad no dejaba en esforzarme, y el último día de clases mi felicidad era tan grande que me decía internamente: "ya eres licenciado", pero me quedaba una pregunta: ¿mi promedio habrá llegado a mención honorífica?. Mi sueño era graduarme con honores en la Casa que vence las sombras. Sin embargo, pregunté en control de estudios y me dijeron, mira casi llegas, pero no.


Me sentí un poco decepcionado pero mi felicidad era tan grande que no le presté atención. En los días de la graduación estaba tan feliz que me disfrute la experiencia al máximo, pero sucedió algo inesperado, sí había quedado entre los mejores de la promoción pero no lo supe hasta el acto de imposición de medallas.


Ese día yo estaba feliz y compartiendo la emoción con mis compañeros, ahora colegas, y cuando me llaman al estrado recibo un abrazo de mi padrino de promoción quien me dice: lo lograste y me dio un pequeño empujón al centro del escenario. En ese momento la emoción salía del pecho y las lágrimas corrían solas, una expresión de orgullo y felicidad plena. Al salir del acto, las primeras caras que vi fueron las de mis padres (que tampoco sabían nada), y el orgullo se les reflejaba en las caras.


El día del acto de mi graduación fue mágico y lo recordaré como uno de los mejores en mi vida. Mientras esperaba compartí la emoción de graduarme con mis compañeros de clase, pero sentí un susto al momento que entramos al Aula Magna. En la UCV hay muchos mitos, y uno de ellos es no asistir a otros actos de graduación antes del tuyo y así lo hice, la sensación de estar bajo las nubes de Calder y entrar por primera vez a una graduación fue algo increíble.


Yo no me lo podía creer, que estaba en el Aula Magna y estaba a punto de recibir mi título en mi amada Universidad Central de Venezuela. Solo un ucevista entiende ese sentimiento de pertenencia y amor para la que fue nuestra casa durante los años de estudio. El acto fue extenso, pero cuando llegó el turno de la Escuela de Estudios Políticos el ambiente en nuestra promoción fue de alegría.


Cuando empiezan a nombrar a los bachilleres que les tocaba subir al escenario, mis nervios aumentaron porque todavía no me lo podía creer. Al llamarme a recibir el título, las autoridades me felicitaron y el orador indica que todo el público debe ponerse de pie porque el licenciado que iba a recibir el título se estaba graduando con mención "Magna Cumlaudem" por tener un promedio superior a los 18 puntos. Justo en ese momento el tiempo se paralizó y me dije: lo logré, estoy acá en el Aula  Magna como lo soñé desde el primer día que entre a la UCV.


Son muchas las anécdotas, enseñanzas y personas maravillosas que me dejó la UCV. Con todo este relato afirmo que no me arrepentiré jamás de haber estudiado Ciencias Políticas, es mi profesión y la llevo con orgullo. Sentir que hablas de política bajo un lente objetivo y académico, porque en Venezuela todos creen saber sobre el tema y se convierte en opinadores de oficio. Sigo preparándome todos los días para tener una formación como politólogo porque es mi vida.


Quizás este post no es analítico o teórico, como los que estoy acostumbrado a realizar, pero sentí que era necesario escribir estas palabras que nacen del alma. Hay que soñar y trabajar duro por los objetivos, mi sueño de ser politólogo se hizo realidad, todavía tengo muchos sueños por cumplir en este largo camino llamado vida.

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