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El fracaso económico de la Revolución

Actualizado: 20 sept 2025


El Socialismo del siglo XXI bajo el liderazgo de Hugo Chávez en 1998, generó expectativas sobre las políticas económicas que tomaría el gobierno. Durante la campaña electoral, Chávez planteó una política de libre mercado y competitiva, dejando a un lado el rentismo petrolero. Sin embargo, muchos economistas y políticos de la época veían con temor el populismo y acercamiento de Chávez al dictador Fidel Castro.


La Revolución Bolivariana como proyecto político durante estos 19 años ha tenido una piedra de tranca, y es la economía. Chávez en el año 1999 realizó un encuentro con los empresarios y las cámaras de comercio, pero no se concretaron medidas económicas progresistas. La primera medida protectora y arbitraria del Estado, fue la Ley de Tierras donde se establecía la expropiación como mecanismo de ocupación de las tierras baldías.


El Golpe de Estado de 2002 surgió por el descontento de las clases económicas y sectores del país que exigían una rectificación en la economía. Luego se llevó a cabo el Paro Petrolero, donde PDVSA dejó de producir y la economía venezolana se detuvo. El 13 de abril de 2002, Chávez regresó al poder con ayuda de los militares y la población que respaldaba su proyecto político.


La Revolución Bolivariana se radicalizó porque el lenguaje de confrontación y las políticas de control fueron las principales características del gobierno. Como proyecto político, ya hemos analizado en el artículo El Socialismo del Siglo XII, la evolución política del socialismo.


La economía bolivariana ha tenido su evolución y llegó a recibir una renta petrolera para sustentar el proyecto. La economía venezolana durante estos últimos 20 años, en el 2002 el PIB nominal fue de 95.570 millones de USD y fue aumentando anualmente hasta llegar en el 2012 a 331.457 millones de USD. El crecimiento económico del país fue por la explotación petrolera y el aumento de precios en el barril de petróleo.


El chavismo pudo maniobrar el populismo y el gasto público, porque el ingreso económico respaldaba a las misiones sociales y proyectos de infraestructura. PDVSA se convirtió en una “vaca sagrada”, porque las políticas económicas estuvieron diseñadas para gastar y no ahorrar. Es por esto que con la crisis económica los tiempos de las “vacas flacas” llegaron y los embates de las políticas erradas han generado mayor impacto en la economía venezolana.

Durante los años de la Revolución ,las medidas económicas han tenido el objetivo de controlar el mercado y las divisas. El fracaso económico del chavismo se debe a:


Control cambiario y de divisas: este control inició con el Sistema de Administración de Divisas, que buscaba controlar las divisas que ingresaban y salían del país. Este control cambiario generó un mercado paralelo y el aumento de precios, porque no existe competencia en el mercado. El gobierno ha cambiado el sistema cambiario desde CADIVI, SIMADI, DICOM y otros mecanismos de control; esto no permite el flujo de caja y liquidez monetaria.


Expropiaciones: desde la ley de tierras se iniciaron las políticas de expropiación, pero durante los años 2003 y 2010, Chávez radicalizó las expropiaciones de empresas. El motivo era que se encontraban inoperantes o no cumplían con los requisitos burocráticos, pero esto era una fachada de autoritarismo.


Las empresas básicas de Guayana, empresas de alimentos, cementos, cabillas, haciendas y otras fueron tomadas por el gobierno. En la actualidad, estas empresas se encuentran quebradas y no producen a su capacidad, porque la falta de mantenimiento e inversión ocasionaron la falta de producción.


Escasez: Venezuela antes de Hugo Chávez era un país que importaba y exportaba, pero con la Revolución Bolivariana todos los productos eran importados. Con el control cambiario y la inseguridad jurídica, las empresas trasnacionales dejaron de operar en el país.

La escasez de alimentos y medicamentos es el principal rubro afectado por las políticas económicas de control. El venezolano dejó de ver productos en su canasta básica y no los consumir, porque ya no aparecen en el mercado.


Inflación: en la actualidad vivimos un proceso hiperinflacionario, aunque el gobierno no asuma la responsabilidad y el Banco Central de Venezuela no publique las cifras de inflación mensual.


La inflación como fenómeno económico donde los precios aumentan constantemente, son parte del legado revolucionario. En el 2018, según el Fondo Monetario Internacional se proyectó una inflación anual para Venezuela de hasta 1.000.000 %


Desempleo: las misiones sociales de la Revolución buscaban incluir a los sectores más necesitados en el aparato productivo. Pero esto no se logró, porque las misiones se convirtieron en un centro de dádivas para el pueblo.


El desempleo fue aumentando, llegando al 27,10% en el año 2017, esto se debe al cierre de empresas y comercios que dejaron de operar en el país, producto de la inestabilidad económica. La tasa de desempleo se relaciona con la evolución de la pobreza, que en el año 2017 cerró 61,20 % y el índice de pobreza extrema fue del 87%.


Aumento del gasto público: el chavismo se encargó de aumentar la burocracia y el aparato del Estado, porque el gasto público aumentó. En el gasto público se incluye el pago a los empleados de la administración pública, las misiones sociales, los subsidios y otros gastos que buscan sustentar el proyecto político.


Lo importante en este punto es que la corrupción y el desvío del dinero se han hecho evidentes, porque hay proyectos incluidos con fondos que ya habían sido ejecutados.


El gobierno de Nicolás Maduro se ha encargado de agravar la crisis económica y sus medidas económicas no surten efecto. El bolívar está devaluado y el proceso hiperinflacionario sigue aumentando; la calidad de vida del venezolano ha sido mermada por la economía. Sin embargo, hay que acotar que Maduro es el resultado de políticas económicas erradas tomadas por el líder de la Revolución Bolivariana.

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