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La Constituyente ¿Nuevo pacto social o imposición de un modelo político?

El Estado como formación jurídico- política, nace del pacto entre sus contratantes donde ceden su libertad para que se les garantice la seguridad y convivencia entre los miembros de esa comunidad política. Para Max Weber el “Estado es aquella comunidad humana que, dentro de un determinado territorio, reclama para sí el monopolio de la violencia física legítima". Es por esta razón, que desde la conformación del Estado moderno la finalidad ha sido garantizar los derechos de esa sociedad mediante las relaciones de poder entre gobernantes y gobernados.

Sin embargo, el Estado debe ser dirigido por un gobierno, que es aquel quién detenta el poder y está obligado a cumplir con el mandato del contratante (pueblo o gobernados) mediante la administración. Desde Aristóteles hasta la actualidad, la teoría de los gobiernos se divide según él o los depositarios del poder, es por esto que los gobiernos clásicos son: monarquía (uno), aristocracia (pocos) y democracia o república (muchos). Es la república la forma de gobierno que nos compete, por ser el centro de análisis de la política venezolana y punto de partida de la democracia moderna.

En la obra de Monstesquie, el Espíritu de las Leyes, se encuentra una premisa que se puede considerar vigente y es que "en la república, el pueblo en su totalidad ostenta el poder soberano, se trata de una democracia... en una república la virtud es algo muy simple: se tratra del amor a la república". Es decir, es el pueblo soberano quién mediante el voto como expresión popular, tiene el poder de elegir a sus gobernantes, leyes y decidir el destino como sociedad. Este poder soberano, es la máxima expresión de una república que mediante sus instituciones y ordenamiento jurídico son los encargados de velar por el bienestar del pueblo.

La libertad para Montesquie es "verdad que en las democracias el pueblo parece hacer lo que quiere, pero la libertad política no consiste en hacer lo que quiere. En un Estado, es decir, en una sociedad en la que hay leyes, la libertad sólo puede consistir en poder hacer lo que se debe querer y no en estar obligado a hacer lo que no se debe hacer". Esa libertad republicana de una sociedad es expresada en la Constitución como Estado, donde se encuentran los derechos y la estructura de la república. Un ciudadano libre, es aquel que puede desarrollar sus capacidades y derechos políticos dentro de la comunidad, sin violar o irrespetar los derechos de los otros. Esa libertad republicana no solo es en materia jurídica (derechos expresados en la ley), sino en los derechos políticos como la libre asociación, el voto, la libertad de expresión, entre otros.

Venezuela, desde su creación como república ha venido renovando ese pacto social que es expresado en la Constitución, y que durante ese devenir histórico nos definen como país. La Constitución como máxima ley y ordenadora del Estado, es definida según Loewenstein, K (1968), como "aquella que, además de contener normas sobre los poderes supremos y garantías esenciales, debe encarnar los más profundos valores de la democracia y la realidad del grupo de gobernados al cual se impondrá". Democracia y Constitución son conceptos atados y condicionantes entre ambos. La Constitución venezolana ha sufrido cambios producto de las circunstancias políticas, sociales, económicas y culturales que ha surgido en la historia republicana del país.

En este análisis, se hará énfasis en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, aprobada en 1999 durante el inicio del gobierno de Hugo Chávez Frías. Sin embargo, antes de avanzar es necesario conocer brevemente los aspectos principales de la Constitución predecesora y la que marcó la llamada "cuarta república". La Constitución de 1961, fue aprobada por el Congreso de la República y nace con el "Pacto de Punto Fijo", donde las cuatro fuerzas políticas del momento (AD, COPEI, URD y el partido comunista), sientan las bases de la democracia luego de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Esta ley, rigió los destinos de los venezolanos hasta 1999, y la propuesta de  reestructurar el Estado nace por la inconformidad del pueblo en la solución de los problemas por parte de los gobiernos de turno. Venezuela, vivió una crisis institucional, política, económica y social, que desgastó la democracia de partidos políticos.

El descontento social, especialmente en los sectores populares del país, hizo que llegara al poder Hugo Chávez quien ganó las elecciones de 1998 y convenció al electorado con una promesa de "cambio". En ese paquete esperanzador del chavismo, crear una nueva república mediante la Constitución fue una de las promesas de este personaje político. En esos aires de cambios, se introdujo una figura jurídico política poco conocida en la vida republicana del país, y esta fue "La Asamblea Nacional Constituyente", que según Machicado (2013) "es una reunión nacional de delegados del pueblo—no representantes— elegidos o designados con el objetivo específico de determinar las reglas de funcionamiento del Poder Público como fundamento de su sistema político y plasmar a través de un pacto político en una Constitución fijando reglas para la construcción de un nuevo Estado y de convivencia entre éste y la sociedad".

La Asamblea Nacional Constituyente de 1999, tuvo como base la consulta popular mediante las elecciones, dónde se le preguntó al pueblo si quería o no una nueva Constitución. La Asamblea fue aprobada por un referéndum en abril de 1999, y las preguntas en esta elección fueron:

  • 1) ¿Convoca usted una Asamblea Nacional Constituyente con el propósito de transformar el Estado y crear un nuevo ordenamiento jurídico que permita el funcionamiento de una Democracia Social y Participativa? y,

  • 2) ¿Esta usted de acuerdo con las bases propuestas por el Ejecutivo Nacional para la Convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente, examinadas y modificadas por el Consejo Nacional Electoral en sesión de fecha 24 de marzo de 1999 y publicada en su texto integro, en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela Nº 36.669 de fecha Marzo, 25 de 1999?

Al ser aprobadas ambas preguntas con más de un 80%, se procedió a la elección de los constituyentistas o diputados que fueron los encargados de discutir y estructurar la nueva Constitución. Es importante denotar en este asunto, que los que ahora niegan realizar una consulta y violar el principio de la soberanía popular, olvidan este referéndum y quieren imponer una Constitución a medida, dándoles la espalda a todos los venezolanos.

Luego de haber elaborado la Constitución, fue aprobada en diciembre de 1999 y en la actualidad es la base del ordenamiento jurídico venezolano. Es por esto, que según el Derecho Constitucional "el Estado se encarga de regular su propia estructura y funcionamiento, así como de establecer con claridad cuáles son los derechos, deberes y garantías que conforman el ordenamiento jurídico", y este ordenamiento "debe tener validez formal (existencia de las normas), social (que sea aceptado por el grupo) e intrínseco (su contenido debe ir encaminado a alcanzar la justicia)". Sin embargo, es importante tomar en cuenta que el cumplimiento de la Constitución no sólo es jurídico, sino que la política juega un papel fundamental en el funcionamiento del país.

La Constitución de 1999 está compuesta por 350 artículos y los fundamentos de la república se pueden observar en el Artículo 2, donde sostiene que "Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político". Es la democracia, es sistema político que define a Venezuela no es el socialismo o el comunismo lo que establece la república.

La Carta Magna, presenta inconsistencias al aplicar la teoría política. Por ejemplo, se sostiene que es una república pero el principio de esta es la existencia de un poder legislativo con dos cámaras (senadores y diputados), pero la Constitución del 99 creó una Asamblea Nacional unicameral y que es poco común en las repúblicas latinoamericanas. Además de esta "innovación", se observa la incongruencia de llamarse un "Estado Federal descentralizado", donde la autonomía de los estados federados no existe en la práctica porque todo es centralizado en el poder ejecutivo. Sin embargo, esta dicotomía entre conceptos y praxis política no competerá en este análisis.

En la "Revolución Bolivariana", liderada por Hugo Chávez, la Constitución fue la bandera y panacea de la pseudo democracia bolivariana. Una democracia que se fue convirtiendo en totalitaria y personalista, tan es así que los seguidores del oficialismo llaman a esta ley "La Constitución de Chávez" como máxima expresión del populismo y culto al líder. Olvidando que la Carta Magna es de todos los venezolanos, no de un sector o de tal o cuál presidente.

El gobierno de Chávez generó una mezcla perjudicial a la república, fusionar ideológicamente gobierno y Estado, conceptos que son totalmente distintos y fueron esbozados anteriormente. Esa ideología socialista dista de los preceptos de una democracia, porque el socialismo (aunque muchos lo sepan pero tengan demencia intelectual), es la fase inferior o fundacional del comunismo, y el comunismo no cree en democracias sino en imponer la mayoría de un grupo. Este "Socialismo del siglo XXI", acuñado por Heinz Dieterich, uno de los intelectuales apoyados por Chávez y fundador del pensamiento socialista chavista, dejó a un lado Marx el creador del socialismo como concepto político. Es utópico pensar que un socialista no conozca o haya leído "El manifiesto comunista", y hayan utilizado el término a su conveniencia.

La democracia venezolana durante el gobierno de Hugo Chávez, tomó un carácter utilitario e instrumental, es decir, una democracia de votos donde las elecciones sustentaban al poder popular pero los preceptos democráticos eran violados constantemente con autoritarismo, populismo y centralización del poder en la figura del líder. Se debe reconocer que Chávez era un líder y gran orador, pero al morir su sucesor o el "delfín" del chavismo no tiene la capacidad de maniobra política que tenía su mentor. Desde el 2012, la crisis económica venezolana producto de las medidas económicas como el control cambiario, la restricción del libre mercado, las expropiaciones y demás controles paternalistas aplicadas por Chávez, han generado una inestabilidad política, económica y social en el país.

El 2017 ha sido el año cúspide de la crisis venezolana, donde cada día se agrava y la lucha por permanecer en el poder afecta a los venezolanos que padecen de la escasez de alimentos y medicinas, inseguridad, choque de instituciones, abuso de poder, una inflación desgarradora y otros factores que golpean la realidad del venezolano común. La oposición venezolana, al ganar las elecciones parlamentarias y tener en sus manos el poder legislativo, planteó diversas soluciones a la crisis y una de ellas fue proponer una Constituyente para reestructurar al Estado. Es importante, tomar en cuenta este aspecto porque personeros del gobierno justifican y argumentan que "la oposición planteó una Constituyente pero ahora no", y esto es simple, no se puede aceptar una Constituyente en estos momentos de la crisis porque no reestructura el Estado, sino que atornillará a Nicólas Maduro en el poder.

La Asamblea Constituyente propuesta por Nicolás Maduro, mediante el decreto presidencial 2830 del 1 de mayo de 2017, se centra en 9 puntos: 1) Constituyente para la paz, 2) Sistema económico post petrolero, 3) Estado de bienestar social, institucionalizando las misiones sociales, 4) La justicia, el sistema judicial y penitenciario, 5) Constitucionalizar las comunas y los consejos comunales, 6) Defensa de la soberanía nacional y el rechazo al intervencionismo, 7) Nueva espiritualidad cultural y venezolanidad, el carácter pluriculturalidad y la identidad cultural, 8) Derechos y deberes sociales, educativos y culturales de la juventud venezolana y 9) El cambio climático, el calentamiento global y la sobrevivencia de la especie en el planeta. Estos puntos no reforman un Estado, sino que buscan consolidar al socialismo y deformar la república. Luego, analizaremos punto por punto de la propuesta Constituyente y explicar con argumentos teóricos y prácticos la inviabilidad de esta Asamblea Nacional Constituyente.

Es importante acotar, que el gobierno rompió el hilo constitucional de la democracia venezolana al dictar mediante las sentencias del TSJ, la omisión de las funciones de la Asamblea Nacional como único poder electo por soberanía popular. Luego del grave error cometido a la vida republicana del país, se intentó resarcir la sentencia pero el costo político del chavismo, fue fortalecer a la oposición y llevar al país a protestas por parte de los ciudadanos que quieren salir de esta crisis y la solución a sus problemas. Otros de los aspectos inverosímiles e incongruentes de la Constituyente, son las bases comiciales y el referendo consultivo, ya que se pretende escoger a los diputados por sector, dejando a un lado la participación popular y protagónica del pueblo.

El gobierno ha usado instituciones como el Consejo Nacional Electoral, las Fuerzas Armadas, el Tribunal Supremo de Justicia, la Defensoría del Pueblo, los ministerios y todo el gabinete gubernamental para justificar una propuesta de Constituyente que no tiene sentido. No soluciona la crisis sino la agrava porque le da la espalda al pueblo que padece y ya no quiere que la cúpula roja continué en el poder.

En estos momentos la "república se encuentra enferma" y la Constituyente no es la salida, sino que pone en agonía a la golpeada Venezuela.

Bibliografía consultada:

Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999). Hernández, J (2005).

Introducción al derecho

. Legis Editores, C.A. Caracas, Venezuela. Loewenstein, K (1968).

Teoría de la Constitución.

Editorial Ariel. Barcelona, España. Machicado, J (2013)

". Apuntes Juridicos. Disponible en:  http://jorgemachicado.blogspot.com/2013/05/aco.html Montesquieu (2005).

El Espíritu de las Leyes.

Edicomunicación, S.A. Barcelona, España    

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