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Democracia. Dilema entre la libertad y dominación de las masas

El concepto democracia nace del griego kratos (poder) y demos (pueblo). Es Herodoto quien introduce la palabra al referirse a la democracia como poder del pueblo, desde ese momento el estudio de este concepto ha sido fundamental en la política. Aristóteles estudió las formas de gobierno al referirse a los depositarios del poder y la democracia es el poder del pueblo o gobierno de muchos como forma de gobierna pura, pero se convierte en demagogia sí se deforma o se convierte en una forma impura. El poder del pueblo plantea un debate teórico sobre el papel del individuo y cómo este cede su libertad para el bien común, esto con la finalidad de alcanzar el bien común de la república.

La evolución del concepto de democracia se profundiza con el nacimiento del Estado moderno, y luego de la caída de las grandes monarquías y el nacimiento de la república, pasará a ser una de las formas de gobierno con mayor aceptación. La democracia moderna como forma de gobierno, ha sido analizada por diversos teóricos de la ciencia política. Según Giovanni Sartori, la democracia distingue tres aspectos: la legitimidad, el sistema político y la democracia como ideal.

La democracia como factor de legitimidad implica que al ceder los derechos individuales por encima del colectivo, se convierte el legítima porque es la expresión del pueblo quién decidirá los destinos de la sociedad. Esta legitimidad es representada por los poderes públicos autónomos y que garantizan los derechos de los ciudadanos. Al no existir separación de poderes ni garantías constitucionales que protejan los derechos de los ciudadanos, ya la democracia pierde legitimidad y se convierte en un autoritarismo.

El sistema político democrático se caracteriza por tener separación de los poderes públicos  (ejecutivo, legislativo y judicial) en las repúblicas tradicionales. Además de elecciones libres y secretas, garantía de los derechos humanos, seguridad jurídica, libertad e igualdad ante la ley. Una democracia se fortalece como sistema político sí se va renovando con procedimientos que garanticen el libre desarrollo individual y colectivo.

El eje central de la democracia es la libertad e igualdad del individuo que al poseer derechos políticos, tiene la capacidad de decidir su destino mediante el voto. Sin embargo, esto ha generado debates sobre la representación de las mayorías, y cómo esta puede ser una piedra de tranca para un gobierno democrático. Es importante acotar que la democracia no puede verse desde el punto de vista utilitario, es decir, que una simple no determina que un gobierno sea democrático porque sin las libertades políticas que implica la democracia, sería una simple elección.

Los gobiernos autoritarios y las dictaduras modernas han tenido elecciones internas para escoger o ratificar los poderes que se manejan a conveniencia, pero al ciudadano no tener libertad continua siendo dictadura por más que la pinten como democracia. En la Cuba de Fidel Castro, existen elecciones de parlamento pero es una dictadura porque todo es controlado por el Estado y el individuo no  tiene libertades para expresarse, derechos económicos y políticos que permiten el desarrollo y progreso.

Según Robet Dahl, la democracia busca evitar la tiranía, proteger derechos esenciales, libertad general, autodeterminación, autonomía moral, desarrollo humano, protección de intereses personales e igualdad política. Estos factores son las características de la democracias de hoy en día y son fundamentales para poder determinar si un país es democrático o no.

La democracia se puede convertir en demagogia, cuando el pueblo domina al individuo y las medidas populistas trascienden la esfera del individuo a lo colectivo. Las demagogias generan atraso y limitan los derechos políticos del hombre, los gobierno demagogos terminan fracasando porque ante el colectivo se encuentra la libertad del hombre que es el bien social más preciado.

La democracia debe guardarse de dos excesos: el espíritu de desigualdad, que la conduce a la aristocracia, y el espíritu de igualdad extrema, que la conduce al despotismo.       

Montesquieu

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