Intervenir o no intervenir. El dilema de Mongenthau
- José David Cedeño
- 23 sept 2018
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 4 sept 2025

Hans Morgenthau fue un político y abogado estadounidense, conocido como el padre del "realismo político" en el campo de las relaciones internacionales. Su obra más importante fue "Política entre las naciones" (1948), en este libro se sentaron las bases del realismo político, donde el interés nacional será el concepto principal en la política exterior del Estado.
La teoría realista de Morgenthau va dirigida a la política exterior, es decir, la política que formula un Estado ante otros Estados y al unir las políticas exteriores se conforma la política internacional. El concepto de , según Morgenthau es "definido en términos de poder que infunde un orden racional al objeto de la política, y de ese modo hace posible la comprensión teórica de la política". El interés nacional es racional porque evita las aspiraciones morales del Estado, y el poder define la acciones políticas.
El realismo político se define en relaciones de poder, y la intervención es un instrumento del poder. En 1967, Hans Morgenthau publicó un trabajo en la revista Foreign Affairs, y este se tituló "Intervenir o no intervenir". En este post analizaremos este artículo y la vigencia de la intervención en el mundo actual, desde un punto de vista teórico y tomando el hilo conceptual de Mongenthau.
El concepto intervención, ha sido analizado y utilizado de manera negativa. El principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos, rige las relaciones internacionales y el derecho internacional. Sin embargo, las guerras e intervenciones militares por parte de las potencias, forma parte de la realidad internacional. El análisis de Morgenthau sigue vigente en el siglo XXI, aunque existen mecanismos institucionales y desaprobación moral que impida una intervención a un Estado.
Según Morgenthau, la intervención es un "instrumento antiguo y bien establecido de la política exterior, como lo son la presión diplomática, las negociaciones y la guerra. Desde los tiempos de la antigua Grecia hasta hoy algunos estados han considerado ventajoso intervenir en los asuntos de otros en beneficio de sus propios intereses y en contra de la voluntad de aquellos". Con la Revolución Francesa, se estableció la no intervención a los pueblos como principio republicano pero en la praxis política, esto no se ha cumplido.
El sistema internacional está dominado por potencias o Estados poderosos que establecen las reglas de juego basados en el poder. En el siglo XX, en el marco de la Guerra Fría, los Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, usaron la intervención como instrumento de poder. La intervención se define como la injerencia de un Estado en los asuntos internos de otro, usando mecanismos jurídicos, políticos, económicos o militares.
En discurso, se ha planteado que los Estados Unidos es el única potencia que interviene, pero pocos conocen que la URSS y el comunismo Chino utiliza la intervención como mecanismo para establecer su ideología a nivel mundial. Los EE.UU intentaron intervenir directamente en Cuba con la Crisis de los Misiles en 1960, en su lucha por detener la expansión del comunismo soviético. Así como la Guerra de Vietnam, que fue otro intento fracasado de intervención, y fue repudiado por la comunidad internacional.
Sin embargo, la URSS o Rusia (en la actualidad), han demostrado su poder como potencia, al intervenir en otros Estados. Uno de los casos más emblemáticos fue el de Hungría en 1956, donde la URSS aplicó la intervención para instaurar el comunismo en este país. Para el comunismo, la intervención es algo "diabólico", pero históricamente han usado este principio para mantener su poder en el mundo. El discurso y la realidad se alejan totalmente, para los comunistas "un mundo sin guerras" es lo ideal, pero conocen muy bien que la guerra es la continuación de la política en otros medios, los hechos y la realidad reflejan la hipocresía comunista.
Morgenthau señala los errores de una intervención, y estos son: "la inutilidad de la búsqueda de principios abstractos, el error de la intervención anticomunista de por sí, el carácter contraproducente de la intervención antirrevolucionaria de por sí y la necesidad de la prudencia". Es decir, realizar una intervención solo con el argumento ideológico de establecer la democracia y libertad, pueden llevar la fracaso. Porque una intervención es vista según el autor, como un acto racional donde se deben analizar las causas, consecuencias y métodos para la intervención.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, fue creado para evitar el uso de la fuerza y la intervención a otros Estados, pero su realidad es otro. Ha sido la mesa de las potencias para negociar, aprobar o rechazar el uso de la intervención. Sin embargo, el poder y las acciones unilaterales del Estado, pasan por encima del Consejo de Seguridad dejando a un lado el derecho internacional y la moralidad.
En el siglo XXI, existen dos casos emblemáticos de intervención por parte de las dos grandes potencias a nivel mundial (Estados Unidos y Rusia). En el caso de los estadounidenses, es la Guerra en Afganistán del 2001 al 2014, donde argumentaron la intervención para derrotar al terrorismo y buscar a Osama Bin Laden tras los atentados terroristas del 11-S. Por otra parte, Rusia participó en la intervención directa a Ucrania en la crisis de Crimea del 2014, donde enviaron tropas rusas a la frontera para resguardar a los ucranianos pero el interés oculto era proteger a una zona económica dominada por los rusos.
La intervención es regida según Morgenthau por el "principio de selectividad", que se refiere al análisis sobre el Estado a intervenir y el beneficio en la esfera política y militar. El Estado interventor evalúa en una relación costo- beneficio, la ganancia de intervenir a otro, y prepara los escenarios posibles para afrontar la opinión pública internacional.
Una potencia no "ayuda" a un Estado por cooperación o pura benevolencia, porque el interés nacional rige el comportamiento de los Estados. China no financia a los Estados sin tener un pago o interés visible. Estados Unidos no ayuda a restablecer las democracias sin evaluar la ganancia que le trae intervenir en ese país. Rusia no apoya a los Estados comunistas sin tener un control sobre sus acciones. Según los realistas, la política exterior se rige por el interés nacional, y en la actualidad el Neorrealismo en el escenario internacional, domina el estudio de las relaciones internacionales.
Hemos llegado a sobrevalorar en demasía lo que una nación puede hacer por otra al intervenir en sus asuntos... incluso sin su consentimiento.
Hans Morgenthau




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