La salida de Venezuela en la OEA ¿Decisión racional o golpe a la mesa?
- José David Cedeño
- 29 abr 2017
- 7 Min. de lectura
Actualizado: 2 oct 2025
La Organización de los Estados Americanos (OEA), desde su creación en 1948 con la Conferencia de Bogotá, ha sido un espacio para el debate político y la negociación dentro de la región, siendo el concepto de democracia el centro de este foro político. Según la Carta la OEA (1948), la democracia debe ser participativa con un Estado moderno donde la libertad e igualdad son los pilares de la organización, así como la resolución de conflictos mediante el diálogo.
Las bases de la organización se establecieron en un mundo bipolar, al finalizar la segunda Guerra Mundial, donde las relaciones internacionales se movían entre el eje soviético y el estadounidense. Ambas potencias, marcaron la manera de hacer política entre Democracia y Comunismo, y la OEA no se escapó de esta influencia. Es por esto, que los Estados Unidos de América fueron los propulsores para crear a la organización y generar un eje de influencia en el continente americano. Los 34 Estados miembros fundadores de la OEA, firmaron la carta fundacional ceñiendo sus principios como países democráticos.
La OEA como organización regional, ha presentado debilidades y vacíos al momento de accionar, sin embargo, es importante siempre tener en mente que al ser un foro político donde los Estados presentan su interés nacional la resolución de conflictos es cambiante. Entre los Estados miembros, cada uno da su aporte y aunque para muchos políticos y la opinión pública "La OEA es una organización inoperante y anticuada", los líderes políticos conocen la importancia que es estar dentro de la organización.
Venezuela ha jugado un papel relevante dentro de la organización, ya que desde su fundación ha sido uno de los miembros más activos. La historia hace un país, y por cuestiones ideológicas se intenta omitir o borrar del pasado las acciones políticas que han marcado el presente de la región. Venezuela ha criticado fuertemente a la OEA, especialmente la posición que han tenido sobre Cuba y la dictadura de Fidel Castro. Sin embargo, se ha intentado olvidar que uno de los gobiernos propulsores y defensores de la suspensión de Cuba dentro de la OEA en 1962, fue Venezuela. Durante el gobierno de Rómulo Betancourt según Demetrio Boersner (2007) "El gobierno venezolano estaba dispuesto, para fines de 1960, a unirse a Estados Unidos en la promoción de una resolución anticomunista, implícitamente dirigida contra Cuba, en la OEA".
El personalismo como parte de la cultura política latinoamericana, han influido en la toma de decisiones y en la estructura o procesos de la OEA. Los gobiernos de turno, durante la historia de la Organización, ha tenido gobernantes o cancilleres emblemáticos que han actuado o expresado su opinión ante las problemáticas de la región. Personajes como José Miguel Insulza, Andrés Pastrana y otras figuras políticas han marcado huellas. En el siglo XXI, como parte de la historia latinoamericana se encuentra una figura política que generó el debate y el establecimiento de una nueva ideología política, esta figura tiene nombre y apellido (Hugo Chávez). Desde su conformación del bloque de izquierda dentro de las relaciones internacionales de América Latina, Chávez retó a los Estados Unidos desde el punto de vista discursivo y el manejo de la opinión pública.
Sin embargo, es importante observar algunos aspectos del discurso bolivariano, que marcaron la lucha contra la OEA y el "imperialismo". En el verbo discursivo de Chávez, "la OEA eran los lacayos del imperio" y cualquier frase peyorativa referente a la organización, pero en las acciones y política exterior, el gobierno venezolano le daba legitimidad a las instituciones de la OEA. Tal es el caso de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, donde emitió por Sentencia de 29 de agosto de 2002, la reparación de los daños ocasionados a las víctimas del Carazo por parte del Estado venezolano. En este caso, la cancillería venezolano lo celebró como un "logro y justicia histórica" dándole legitimidad a las instituciones interamericanas para solucionar los conflictos en materia de derehos humanos.
Así como estas acciones que chocaban entre el discurso y las acciones el gobierno, los años de mandato de Chávez dejaron claro que no era conveniente salirse de la OEA por la opinión pública y la importancia de la organización como foro político. Aunque se creó la CELAC, la naturaleza de la organización difiere al excluir a Estados Unidos y Cánada, siendo un espacio ideológico de la revolución bolivariana, que en su momento logró fundar con los liderazgos de izquierda de América Latina. Sin embargo, el peso y espacio para la resolución de conflictos regionales se ha dando en el seno de la OEA.
La respuesta de la OEA ante acontecimientos que han marcado a la región pueden poner en duda el accionar de la organización y es uno de los aspectos más criticados del sistema interamericano. El golpe de Estado en Honduras, la violación del espacio áereo colombiano al territorio ecuatoriano, la crisis institucional en Brasil entre otros hechos que han quedado sólo en papel. Pero sus transformaciones al sistema interamericano y el debate político, no dejan de ser relevantes para las relaciones internacionales en la región. Según el Instituto de Altos Estudios Diplomáticos "Pedro Gual" (2000), las transformaciones o principios de la OEA son: 1. El principio de la no intervención versus la intervención en defensa de la democracia; 2. La relación costo- beneficio del cambio y la opinión pública y 3. Los instrumentos de defensa de la democracia y la efectividad de las sanciones.
Estos principios de la OEA, denotan el accionar en los conflictos regionales y no pierden vigencia en la actualidad. En el caso venezolano, luego de la muerte de Hugo Chávez, su sucersor Nicólas Maduro, no ha dejado a un lado la lucha discursiva en contra de la OEA especialmente con el actual Secretario General, Luis Almagro. Ambos políticos, han llevado su personalismo y luchas políticas dentro del debate del seno de la organización.
En 2017 ha sido un año donde la OEA ha sido el centro de debate de la región, y el gobierno de Nicólas Maduro uno de los personajes protagónicos en esta historia. La actual crisis económica, social y política que se vive en Venezuela, no ha dejado de ser el centro de foco de la opinión pública internacional y la OEA no se escapa de ello. El gobierno de Maduro, en voz de la canciller Delcy Eloína Rodríguez ha presentado sus quejas dentro de la organización por la presión internacional al no aceptar elecciones en el país, no buscar mecanismos de negociación para solucionar la crisis y otros aspectos que demanda la oposición venezolana.
Aunque discursivamente, la canciller Rodríguez argumenta que "Venezuela ha sido atacada y es víctima del bullying internacional", las acciones develan que el gobierno venezolano le da legitimidad a la OEA y esto se puede evidenciar en la escala de cuotas para las contribuiciones económicas a la organización. Ya que en el período 2015- 2017, el gobierno venezolano es el sexto país con mayores compromisos de financiamiento para la OEA, según la Comisión de Asuntos Presupuestarios y Administrativos, la cuota de Venezuela será del 2.146 % del presupuesto de la Organización, tomando en cuenta que es una importante contribución porque el 59. 470% es financiado por los EE.UU y el resto de los gastos financieros de la OEA provienen de las cuotas voluntarias de los Estados miembros.
El mes de abril del presente año, ha sido álgido en Venezuela y esta situación traspasa las fronteras, uno de los hechos más relevantes y que llevó al debate dentro del Consejo Permanente de la OEA, fue la sentencia emanada por el TSJ donde se le suprimian funciones a la Asamblea Nacional venezolana. Este documento que fue derogado al día siguiente por el gobierno de Maduro, y centró el debate político en una ruptura del orden constitucional dentro del país. Diversas reuniones se han convocado en el Consejo Permanente para tratar el tema, pero fue en la sesión del 26 de abril que según la agencia EFE (2017) "la mayoría de los Estados miembros, 19, votaron a favor de convocar una reunión de cancilleres sobre la situación de Venezuela a la que Caracas se oponía, frente a 10 en contra, 4 abstenciones y una ausencia".
Esta resolución atrapó al gobierno venezolano en una encrucijada y tomaron la decisión de retirarse de la Organización de los Estados Americanos. Que según palabras de la canciller "ninguna reunión, ninguna decisión de la OEA que vulnere el derecho internacional e intervenga en los asuntos de Venezuela". Sin embargo, los venezolanos se encuentran en una situación interna donde el gobierno le da la espalda a quienes tienen el poder para solucionar los problemas.
Venezuela seria el primer país en abadonar la OEA, que según la carta en su artículo 143 establece que "... podrá ser denunciada por cualquiera de los Estados miembros, mediante comunicación escrita a la Secretaría General, la cual comunicará en cada caso a los demás las notificaciones de denuncia que reciba. Transcurridos dos años a partir de la fecha en que la Secretaría General reciba una notificación de denuncia, la presente Carta cesará en sus efectos respecto del Estado denunciante, y éste quedará desligado de la Organización después de haber cumplido con las obligaciones emanadas de la presente Carta".
Esto quiere decir que Venezuela continuará siendo miembro pero debe cumplir con sus obligaciones como Estado, que más allá de un discurso acabado y sin argumento genera la suspicacia del mundo sobre el gobierno venezolano. En la región, Venezuela seguirá siendo un actor e interlocutor importante en la región americana, porque a pesar de estar en crisis y no tener el eje de influencia, las decisiones y rumbo del país caribeño son determinantes desde el punto de vista económico, social y político.
El gobierno venezolano apagó un microfóno, cedió un espacio debate dentro del foro político regional. La racionalidad quedó de lado y fue un golpe a la mesa por no sentarse a negociar con los interlocutores de la organización y con la oposición venezolana, demostrando que más pudo una retórica discursiva que la política como mecanismo de resolución de conflictos.
Bibliografía consultada:
Agencia EFE (2017). Venezuela, el primer país en pedir la salida de la OEA. Boersner, D (2007). Relaciones internacionales de América Latina. Breve historia. Editorial Grijalbo. Caracas, Venezuela. Instituto de Altos Estudios Diplomáticos "Pedro Gual" (2000). La OEA y sus retos. Ministerio de Relaciones Exteriores. Caracas, Venezuela. Organización de los Estados Americanos (1948). Carta de la Organización de los Estados Americanos Organización de los Estados Americanos (2006). Carta democrática interamericana




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